martes, julio 22, 2008

Murat Kurnaz: “En la cárcel de Guantánamo torturan hasta niños de 9 años”



Murat Kurnaz, llamado ‘El talibán alemán’, fue acusado injustamente de formar parte de Al Qaeda por estar en el momento y lugar equivocado tras el 11-S: Pakistán. Ahora cuenta sus vivencias en el libro ‘Un inocente en el infierno. Cinco años en Guantánamo’.

Madrid

Se le ve sereno pero su cara denota un poco de molestia a los innumerables flashes de los fotógrafos que lo acosan en la presentación en Madrid de su libro ‘Un inocente en el infierno. Cinco años en Guantánamo’ (Star/RobinBook). Escrito con la ayuda del periodista alemán Helmut Kuhn, la obra relata su experiencia en el limbo jurídico en la parte estadounidense de la Isla de Cuba.

Murat Kurnaz es un hombre fuerte, mide un metro 70 y pesa noventa kilos de masa muscular. Sin embargo, aún le quedan vestigios de las torturas recibidas en un tour del horror que lo llevó entre Pakistán, Afganistán y finalmente, Guantánamo, donde los marines norteamericanos le raparon el pelo, le afeitaron, le colocaron el traje naranja con el número 061. Luego le dieron una celda de 1,80 metros de ancho por 2 de largo de donde lo sacaban sólo para torturas metódicas. Esta vivencia la expresa a través de sus ojos, que delatan una tristeza melancólica.

Turco de nacimiento pero afincando en Bremen, Alemania, desde que era un niño, en su memorias ‘Un inocente en Guantánamo’ relata sin censura pasajes escalofriantes pero a la vez insólitos, casi ridículos, sobre la manera en que los norteamericanos manejan la situación mundial. En un capítulo, cuenta Murat, los norteamericanos quieren limpiar la imagen de Guantánamo frente a la prensa internacional y la invitan para que vean que la situación en el campamento es normal. “Los militares tenían una sala y un gimnasio con muchas pelotas por el suelo. Luego llevaron a los presos ahí y les decían a la prensa que pasaban ahí dos horas al día, que jugaban baloncesto, al fútbol, que se divertían y por supuesto, todo era mentira”, asegura en forma irónica.

Murat Kurnaz tuvo la amabilidad de conversar con IC sobre todo el infierno que vivió a manos de los luchadores de la democracia: EE.UU.

¿Por qué viajó a Pakistán?
Todo comenzó por mi trabajo de guardia de seguridad en Alemania. En discotecas y fiestas veía mucho lo que pasaba en la noche y cómo muchos jóvenes estaban metidos en drogas. Ví a muchos amigos míos morir de sobredosis y esto me llevó a relacionarme en Bremen con un grupo islámico de ayuda llamado Jamaat Al Tablighi, que recupera a los jóvenes en riesgo social y marginados. Jamaat les ofrece ayuda, les busca trabajo y los recupera para volver a la sociedad. Me interesé por el movimiento y tras la reunión con ellos me enteré que tenían una escuela de Corán en Pakistán, con 80 millones de miembros, donde trabajan y estudian muchos jóvenes o estudiantes para aprender como ayudar a otras personas. Yo conviví con ellos y me recibieron muy bien. Fue una gran experiencia hasta que me detuvieron ilegalmente.

La escuela Jamaat en Pakistán es acusada por los norteamericanos de formar terroristas…
Esta escuela no es una escuela de Corán específica. Repito, su principal objetivo es ayudar a jóvenes, adolescentes y niños, y sacarlos de las drogas. Es única en el mundo. No tiene ninguna tendencia política. Es una escuela que acepta a todos los niños. Son pacíficos y ellos quieren la paz.

¿Cómo lo detienen?
Toda la situación empieza cuando voy de regreso a Alemania el 1 de diciembre de 2001 y me dirijo al aeropuerto pakistaní con mi boleta de avión. El autobús en su recorrido hacia el aeropuerto hace una parada en un control de vigilancia y me detiene la policía pakistaní sin pruebas. Ahí empieza toda la historia.

¿A usted lo vendió un cazarecompensas a los norteamericanos?
Sí, me vendió por 3 mil dólares en Afganistán. Ese mundillo de cazas recompensas y esas sumas tremendas que ofrece EE.UU genera que la gente de los países pobres de medio oriente denuncie a cualquier persona. Todos los detenidos en Guantánamo son “culpables comprados” porque los americanos ofrecieron en los países más pobres de la región (Pakistán, Afganistán y a los países africanos musulmanes) sumas y recompensas tan grandes (3 o 5 mil dólares) que permitían a la gente solucionar su vida comprando coches y casas. Así se llenó de cazarecompensas que ofrecían a cualquier sospechoso.

A su parecer, ¿por qué Estados Unidos ofrecía dinero por testigos y prisioneros?
Porque los norteamericanos no encontraban a los culpables de 11S y tenían que encontrar una fórmula para encontrar a algún culpable. El ejército y el gobierno idearon este sistema para comprar culpables de las muertes del 11S y mostrarlos a la opinión pública de su país. De esta manera, para que no se rompiera este juego lo que hacen, una vez encontrados a los supuestos culpables en zonas de conflictos, es mantenerlos completamente aislados. No pueden recibir visitas ni abogados ni emitir juicios y opiniones ya que dejarían mal al gobierno de Bush Jr ante el mundo. Si realmente el gobierno de George Bush Jr. estuviera completamente convencido de que los prisioneros de Guantánamo fueron culpables les harían un juicio justo y abierto como es normal.

¿Habían Talibanes o gente de Al Qaeda en Guantánamo?
El 95% de los prisioneros en Guantánamo son inocentes y el 5 % son pequeños delincuentes pero nada que ver con lo que los norteamericanos quieren ofrecer a la opinión pública. Los verdaderos culpables fueron trasladados en el inicio de la guerra a otro sitio oculto y los norteamericanos saben quienes son los que montaron todos los atentados. Los prisioneros en Guantánamo fueron comprados a cazarecompensas para llenar un hueco y a ninguna persona en Guantánamo se le puede acusar de algo. Todas las personas están retenidas sin ningún tipo de motivo ni acusación. A mí jamás me juzgaron ni me llevaron a un tribunal.

¿Sientes algún rencor después de todo lo que sufrió en Guantánamo?
Hoy tengo 26 años. Cuando fui detenido en Pakistán tenía 19 años. No siento ningún rencor. Sin embargo, ahora me estoy dedicando a dar entrevistas por el mundo para contar mi historia al mundo sobre los horrores de Guantánamo y ayudar a los presos que siguen ahí.

¿Cuál es el objetivo del libro?
Mi objetivo con este libro es reflejar lo que sucede en la base de EE.UU en el Caribe y lo que una serie de políticos y autoridades practican y ejercen en nombre de la democracia. En pocas palabras: torturan en nombre de la democracia.

¿Qué cosas pudo ver en el campamento de detención?
En Guantánamo torturan hasta niños de 9 años (un caso que yo conocí sigue detenido y sigue acusado de terrorista) y todo bajo el paraguas de la democracia. Todavía hay muchas personas inocentes arrestadas en el campamento X-Ray. Yo he visto con mis propios ojos como algunos han muerto después ser torturados brutalmente. Lo que quiero es que con este libro se refleje lo que hay ahí para que desaparezcan todos estos campamentos ilegales de tortura y que se lleven a los tribunales de justicia a todos los involucrados.

¿Qué cosas vivió en el campamento X-Ray?
Me torturaban después de cada interrogatorio con electroshock. También me colgaban de cadenas y me obligaban a dormir boca abajo o de rodillas. Esto pasaba durante horas y días sin descanso. Yo estuve ahí completamente aislado. No podía recibir a nadie, ni llamados, ni mensaje ni podía realizarlas ni sabia lo que pasaba en el mundo exterior. Por supuesto, no se respetó ninguna práctica religiosa. Si los soldados observaban que alguien se ponía a rezar, colocaban a todo volumen el himno nacional de USA, les pegaban, les interrumpían, les molestaban y les arrastraban por el suelo.

¿Las autoridades norteamericanos sabían que usted era inocente?
A los pocos meses de llegar y ser trasladado a Guantánamo desde la prisión de Afganistán ya los norteamericanos sabían que yo era inocente. Entonces se comunicaron con las autoridades alemanas y les ofrecieron entregarme porque no tenían nada contra mí. Sin embargo, las autoridades alemanes se lavaron las manos, me mantuvieron oculto y se olvidaron del caso. No se comunicó nada a los medios ni al país sobre mi situación.

Entonces, ¿por qué lo mantuvieron cinco años detenido?
Los norteamericanos pensaron que debían encontrar un testimonio que me inculpará ya que me tenían detenido ilegalmente. Al final siguieron con las torturas para hacerme firmar los documentos que decían que era parte de Al Qaeda. Pero yo resistí hasta el final y no firmé nada.

Su madre fue la única que creyó en su inocencia y desde Bremen pidió su liberación.
Sí, mi madre fue la única que luchó por mi libertad y presionó de manera interrumpida al gobierno alemán hasta que éste tuvo que actuar para sacarme de ahí. Cuando llegó al poder la canciller Angela Merkel, ella se puso en contacto con George Bush Jr para hablar de mi caso porque la presión mediática era tan fuerte que les obligó a actuar. Finalmente me liberaron el 24 de agosto de 2006

Sin embargo, su inocencia siguió cuestionada por personeros del gobierno como el ex ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier …
Lamentablemente, en un momento, me interrogaron autoridades alemanes y esa acción se mantuvo en secreto y cuando me liberaron hubo ciertas autoridades políticas que estaban bastantes preocupados porque se habían desentendido del tema. Había una doble opinión en los políticos. Unos estaban muy sorprendidos porque mi caso lo desconocían y otros no estaban de acuerdo con mi liberación porque se habían desentendido y sabían que iba a hablar y denunciar lo de Guantánamo. Ellos sabían que iban a terminar siendo apuntados con el dedo.

¿Los ciudadanos alemanes no sabían nada de su tema?
Me sorprendió mucho al llegar a Alemania que nadie sabía nada. Por ejemplo, en Alemania nadie estaba informado que el gobierno había enviado a gente a interrogarme y que en Kandahar había actuado el ejército alemán. Y cuando lo hago público mucha gente reclamó y saltaron las chispas en los medios y en la gente contra la guerra.

¿Cómo logró resistir a las torturas?
Desde luego todos los días pensaba que podía ser mi último día. Diariamente veía que había personas que estaban sometidas a torturas y que fallecían. Yo pensaba que estas torturas podían llevarme a un extremo y matarme. Pero siempre mantuve la esperanza y seguí adelante. A mí me ayudó la paciencia. Fue el pilar que me ayudó a aguantar todo el sufrimiento.

¿Había mujeres en Guantánamo?
Podía haber mujeres en otras prisiones pero no había en Guantánamo. Eso sí escuché a generales, específicamente al General Miller, que en otros campamentos tenían mujeres. Pero yo nunca ví mujeres en Guantánamo.

Richard Crossfield, portavoz inglés de Amnistía Internacional.

“Murat Kurnaz cuenta los malos tratos que recibió en manos de oficiales de Estados Unidos. Incluyen electrochoques, simulacro de ahogo en agua, someterle de frío a calor o viceversa, privación de sueño, humillaciones sexuales. Es una lista interminable. Un libro claro y que refleja en forma verídica lo que le pasa en Guantánamo”.

¿Cómo puede pasarle esto a un inocente?
Todo empezó cuando Ronald Rumsfeld dijo que en Afganistán, “somos los más malos de los malos”.

¿Cuántos detenidos han logrado salir de Guantánamo?
Han salido de ahí 500 detenidos y todos han alegado torturas, malos tratos en la misma línea de Murat. Además se han encontrado nota de reuniones de la CIA con otras organizaciones secretas donde se estaban dando una especie de lluvias de ideas para mejorar las técnicas de tortura en Guantánamo.

¿Cuántos presos de Guantánamo han sido juzgados en Tribunales de Justicia?
Sólo un preso ha sido juzgado y acusado de un delito y finalmente condenado. Ese caso fue ‘El talibán australiano” que acordó con las autoridades de EE.UU aceptar una pena de 9 meses de cárcel en su país, Australia, para salir del infierno de Guantánamo. Todos los demás detenidos son inocentes.

¿Qué pasos piensa seguir Amnistía con respecto al caso de Guantánamo?
Amnistía esta muy preocupado por los 250 presos que quedan en Guantánamo y que siguen siendo torturados y no tienen justicia.

¿Como pueden sus familiares sacarles de ahí?
Primero hay que informar la situación que pasa ahí y trabajar con gobiernos que apoyan el cierre de Guantánamo. Pero Guantánamo no termina con su cierre y la liberación de sus detenidos sino que queremos que se haga una investigación independiente de las denuncias de maltrato y tortura que han sufrido estas personas en este sitio y que se lleven a los culpables a los tribunales de Justicia. Segundo es compensar a las personas como Murat que han sido torturadas.

¿Hay más Guantánamos en el mundo?
Sí. No es el único nido de torturas sino que hay un GULAG de cárceles que también se unen a las que hay en Afganistán, en Irak y en otros lugares del mundo. Todas son cárceles secretas y que hacen lo mismo que en Guantánamo: Torturan a gente inocente y algunas siguen detenidas sin razón.

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